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El arte de Miguel Ángel Buonarroti

La escultura de Miguel Ángel: proceso creativo

La escultura de Miguel Ángel es fundamental para entender la totalidad de su producción artística. Porque Michelangelo Buonarroti era ante todo escultor. La afirmación de su técnica y oficio en el trabajo del mármol era tal, que en el contrato de las pinturas al fresco de la bóveda de la Capilla Sixtina firmó como “Miguel Ángel, escultor”. ¡Una categoría profesional extraña para una obra pictórica!

En sus más de 70 años de producción artística, el escultor florentino nos legó decenas de grandes esculturas famosas, que están presentes en varios lugares del mundo. Hay estatuas suyas sobre todo en Florencia y Roma, pero también hay ejemplos de su escultura en museos como el Louvre en París, con los Esclavos.

La creación de las esculturas de Miguel Ángel

Como Miguel Ángel fue un genio de la Historia del Arte tenía cierta capacidad de elegir sus trabajos y se permitía el lujo de aplazarlos. A veces, porque clientes poderosos como el Papa lo llamaban para realizar proyectos tan exigentes como las pinturas de la Capilla Sixtina o la continuación de la construcción de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Y, claro, los comerciantes o pequeños aristócratas tenían que esperar hasta que acabase con los contratos monumentales para el Estado Pontificio del Vaticano, erigidos para mayor gloria de la cristiandad católica.

Por esta situación tan particular, en la que Michelangelo Buonarroti se veía exonerado de encargos gracias a la intervención papal, se conservan muchas estatuas inacabadas. Gracias a estas figuras que todavía están dentro del bloque de mármol, en diferentes fases del proceso del trabajo del escultor, sabemos cómo era el proceso artístico seguido por el florentino sobre la piedra.

Esclavo despertándose, de la Galería de la Academia de Florencia
Esclavo despertándose, de la Galería de la Academia de Florencia

La fase del dibujo: proyectando la escultura

Antes de golpear el mármol de Carrara con el cincel, la creación de la escultura en Miguel Ángel empieza en el dibujo en papel. Primero, en forma de esbozo, para fijar con trazos rápidos la silueta y las líneas de la obra surgida en la imaginación del artista.

Dibujo Segundo Proyecto Tumba Julio II Miguel Ángel
Dibujo del segundo proyecto de la Tumba de Julio II

Una vez exprimidos los pros y las contras de estos apuntes, Michelangelo volvía al papel, pero para hacer un dibujo más detallado, lo más próximo a la pieza definitiva. El diseño se fijaba en cada uno de los lados que tenía que esculpir. A veces incluía pormenores como la cabeza, los brazos o las manos de la futura estatua.

Se pueden encontrar los dibujos de Miguel Ángel para sus esculturas, al igual que el resto de su obra gráfica, en el libro de la editorial Taschen: Michelangelo, The Graphic Work. Una edición en inglés que recoge la totalidad de los dibujos y apuntes de Michelangelo, algunos son auténticas obras de arte independientes, otras forman parte de las fases creativas de sus esculturas y pinturas.

Las maquetas de la escultura de Miguel Ángel

La siguiente etapa del proceso creativo trasladaba la idea de la bidimensionalidad del papel al volumen tridimensional de una maqueta a escala.

Desde comienzos de siglo XV, en la escultura del Quattrocento italiano se comenzaba a generalizar los bozzetti, modelados con arcilla, cera o escayola. Servían como ayuda para el artista, que así podía observar cómo funcionaba su obra desde varios puntos de vista, cosa que no permitía el dibujo. Pero también eran utilizadas para presentar el proyecto al cliente, que así se podía hacer una idea todavía más exacta de cómo sería la estatua que había pagado.

Parece que Miguel Ángel era todo un especialista en el modelado de maquetas de sus obras. Se tiene constancia de que elaboraba bocetos tridimensionales de sus esculturas a tamaño real. Sólo conservamos uno, que se encuentra en la Casa Buonarroti de Florencia. Se trata de la imagen de un Dios Fluvial, creado hacia 1524 para las tumbas de la Capilla de los Medici, pero que nunca llegó a realizarse.

En sus maquetas, Miguel Ángel trabajaba con velocidad, sin muchos refinamientos. Se trataba de una pieza que iba a ser tomada como un referente, no como una obra definitiva. Por su acabado tosco, por el valor táctil, de las manos del maestro sobre la materia, este boceto causó mucha admiración en artistas de la escultura contemporánea. Auguste Rodin o Medardo Rosso se quedaron prendados de estas figuras de taller, que consideraban unas auténticas obras maestras que reflejaban la creatividad física de Michelangelo.

La relación entre el escultor Auguste Rodin y Michelangelo es tan evidente, que ya se han hecho varias exposiciones marcando esta influencia. Como una muestra en el Philadelphia Museum of Art.

El mármol de Carrara y Michelangelo

Probablemente no ha existido otro artista tan preocupado por el material de sus esculturas como Miguel Ángel, que lo hacía de una manera casi obsesiva. Él mismo se encargaba de ir hasta las canteras de Carrara, con el mejor mármol de Italia, para seleccionar los bloques de piedra en los que iban a nacer sus obras.

El procedimiento de elegir la pieza perfecta de la montaña era mucho más laborioso de lo que pensamos. En la documentación que se conserva de Miguel Ángel se puede leer entres sus cartas y contratos todos los momentos que pasa en Carrara, con el objetivo de observar los mejores bloques de mármol, limpios de vetas. Acceder a la montaña y esperar que los canteros encontraran esa piedra ideal era un proceso que podía durar semanas, incluso meses. Durante ese tiempo tenía que convivir con los profesionales de la piedra en las tiendas y cabañas que tenían instaladas cerca de las canteras.

Una vez que los canteros extraían de la montaña la piedra de la que surgiría un Moisés, una Piedad u otra escultura famosa del Cinquecento italiano, Miguel Ángel comenzaba a trabajar sobre ella. Con sus cinceles perfilaba el bloque y hacía un primer silueteado de la figura. De esa manera, era más fácil mover el bloque, que se aligeraba muchos quilos.

Cantera de mármol de Carrara
Cantera de Mármol de Carrara actualmente

Cómo esculpía Miguel Ángel sus obras escultóricas

Aunque en la Historia del Arte ha habido otros virtuosos con el cincel, como lo demuestran las esculturas de Bernini en el barroco o las de Antonio Canova en el neoclasicismo, Michelangelo era un artista único e irrepetible en su trabajo escultórico. Ni siquiera la escultura clásica tiene un genio comparable al del maestro del Renacimiento en lo relativo al aspecto técnico.

Cualquier otro artista abordaba las esculturas de bulto redondo o exentas por todos sus lados, rodeando el mármol. Todavía hoy los artistas en piedra siguen este proceso de ejecución, de moverse alrededor del bloque.

Sin embargo, Miguel Ángel Buonarroti comenzaba a cincelar la parte frontal del mármol. Trabajaba estrato por estrato, retirando la masa pétrea sobrante, como si la escultura emergiese de unas aguas marmóreas. Miguel Ángel decía que la figura ya existía dentro de la piedra, que el artista tenía que eliminar todo aquello que sobraba.

San Mateo Miguel Ángel
Estatua inacabada de San Mateo

Las estatuas inacabadas de Michelangelo son el mejor ejemplo de esta técnica escultórica. Los Esclavos de la Galleria dell’Accademia de Florencia parece que están luchando para liberarse de la piedra que los envuelve. Su San Mateo también aparece casi acabado en su primer plano, con un muslo perfectamente redondeado, mientras sigue atrapado en su fondo de mármol, donde se adivinan todas sus formas, que ya ha comenzado a esculpir Miguel Ángel.

El “non finito” en la escultura de Miguel Ángel

El artista toscano fue un referente en la creación de efectos en los acabados de las esculturas. Con un uso increíble del trépano introducía huecos en cabellos y ropajes, siempre respetando la estructura anatómica de la figura representada.

En sus primeras obras, el pulido es extremo, ofreciendo una capa externa casi como si fuera de cera. El súmun se aprecia en la Piedad del Vaticano. El florentino aplicaba abrillantamientos para conseguir atraer la luz radiante a la piel del mármol. Este pulido lo hacía con la piedra pómez y el plomo. Incluso contaba con la situación final de la estatua para recibir la iluminación. Así sucede en su Moisés de San Pietro in Vincoli.

Pero, con el tiempo, comenzó a sugerir efectos nuevos, casi interlineados sobre la escultura, como los que se observan en sus dibujos, todos con líneas plásticas que dotan de volumen el diseño.

En los últimos estudios de Antonio Forcellino, restaurador y experto en Miguel Ángel, encuentra que a partir de la madurez del artista la escultura sigue un proceso propio. Apenas utiliza la escofina y acaba directamente las obras con el cincel, creando líneas perfectas. Es como un sombreado, sabiendo cómo hacer el dibujo de los surcos milimétricos. Este proceso no lo hizo ningún otro artista, ni antes ni después de Michelangelo. Ojo, que en la bóveda de la Capilla Sixtina también construyó la pintura con trazos regulares, para crear un sombreado constante.

Otro de los aspectos técnicos propios de Miguel Ángel es el del “non finito”. Son esculturas con detalles en los que son visibles las marcas de cincel, pero que aun así son perfectamente legibles, incluso para sus contemporáneos que, evidentemente, no conocían el poder de la abstracción en el arte.

El “non finito” adquiere cualidad estética, no tiene que ser visto como algo que falta por completar: la obra escultórica de Miguel Ángel funciona por sí misma a pesar de ello. Y el artista lo sabía.

Día de Miguel Ángel de la Tumba de los Medici de Florencia
Non finito en el Día de Miguel Ángel de la Tumba de los Medici

Herramientas para esculpir en piedra que usaba Miguel Ángel

Michelangelo Buonarroti utilizaba las herramientas propias del trabajo escultórico clásico. Hoy en día, muchos de los utensilios con los que trabajaba el mármol el genio florentino continúan en las manos de los escultores contemporáneos, actualizando algunos de los materiales.

Por supuesto, en la actualidad también se han introducido herramientas mecanizadas para facilitar el tallado de la piedra y otros materiales escultóricos de gran dureza.

En los siguientes enlaces podrás encontrar las herramientas con las que atacar el bloque de mármol o de piedra: cinceles de todo tipo para desbastar el cubo pétreo y para definir las superficies, con los trépanos para llegar a los detalles más delicados, como cabellos, pliegues de ropas o rizos. También puedes tener en tus manos un juego de escofinas para pulir el mármol y la piedra y borrar, si quieres, los efectos del trabajo de la talla.